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LAS VACAS MUTILADAS SON UN ANTIGUO ENIGMA EN
ESTADOS UNIDOS
El misterio que siempre se repite la extraña
aparición de animales mutilados, que ayer sumó nuevos casos
en Buenos Aires y Santa Fe, es un viejo misterio. Casos idénticos
se reportaron en otros países. Hasta el FBI hizo un informe. Sin
embargo, no hay una explicación definitiva.
El misterio de las vacas no es argentino ni nuevo. La historia se repite,
casi sin diferencias, en distintas épocas y lugares del mundo.
Siempre son animales que aparecen muertos en condiciones extrañas:
varios órganos han sido extraídos ojos, genitales,
orejas, con cortes perfectos. En Estados Unidos las historias se
reproducen desde los 70 y existe, incluso, un voluminoso informe del FBI
a propósito del tema, que fue desclasificado. Pero las explicaciones
son tan variadas como insatisfactorias: desde la acción de animales
carroñeros la teoría con más aceptación
oficial en Estados Unidos a la intervención de sectas satánicas
y, en un plano más delirante, el paso de extraterrestres por la
Tierra. En cualquier caso, la incógnita, que ahora llegó
al país, aún sigue sin una solución definitiva.
Las descripciones llaman la atención por su similitud. El relato
de los rancheros norteamericanos parece idéntico al que en los
últimos días se oyó en boca de los productores de
La Pampa, Buenos Aires o Río Negro. Un cable de la agencia AP de
marzo de 1998 reprodujo, por ejemplo, la historia de Jessie González,
de Arroyo Hondo, Nuevo México: González se ocupaba
de su ganado cuando se topó con una visión aterradora. En
los pastos, uno de sus toros yacía mutilado. Un agujero grande
y limpio había sido cortado en el flanco y el ano del animal había
sido extraído. Pero la escena era extraña, porque no salía
sangre de la herida.
Historias similares aparecen en Dakota del norte y sur, Minnesota, Oklahoma,
Nuevo México, Florida y también en Puerto Rico y en Canadá.
En Estados Unidos, el informe del FBI se inició después
de que en agosto de 1975 el senador de Colorado Floyd Haskell solicitara
la intervención de la agencia debido a las numerosos denuncias
en la región de animales mutilados. Los rancheros y residentes
rurales de Colorado están preocupados y asustados por estos incidentes
dice una carta de Haskell que está incluida en ese informe,
el que ahora puede ser consultado por Internet. Las extrañas
mutilaciones son alarmantes en sí mismas: en virtualmente todos
los casos, la oreja izquierda, el ojo izquierdo, el recto y los órganos
sexuales de cada animal fueron cortados y la sangre drenada, pero no quedan
rastros de sangre en el piso y no hay huellas.
Inicialmente, el FBI se mostró reacio a participar de la investigación
y le hizo saber a Haskell que como no había delito federal en juego
la agencia no podía intervenir. Sin embargo, la sucesión
de casos hizo que el FBI nombrara al agente especial Forrest Putman, en
Albuquerque, para analizar la cuestión. Esa investigación
nunca obtuvo resultados sustantivos.
Aun así, en 1979 se realizó a instancias del senador de
Nuevo México Harrison Schmidt una reunión en la que participaron
unas 180 personas, entre agentes, investigadores, productores rurales
y periodistas. Schmidt señaló allí que, paralelamente
con la aparición de animales mutilados, se había reportado
la presencia de helicópteros no identificados. Otros investigadores
se refirieron a esas aeronaves, pero nadie aportó datos concretos.
También estuvo presente el agente de policía de Nuevo México
Gabe Valdez, quien dijo haber investigado 80 casos de animales mutilados
y se declaró convencido de que las mutilaciones no eran obra de
predadores por el tipo de cortes. Las teorías de Valdez iban más
allá: según figura en el informe del FBI, el policía
sostenía que a las vacas se las izaba con cadenas en helicópteros
y se las llevaba a otros sitios donde se practicaban las mutilaciones.
También decía creer que se trataba de una operación
clandestina de la CIA o el Departamento de Energía, posiblemente
conectada con algún tipo de investigación en armas biológicas.
En 1980, el FBI nombró a Kenneth Rommel al frente de una Unidad
Especial de Investigaciones sobre las mutilaciones animales. En una carta
al director del FBI, Rommel consideró que las fuentes más
creíbles atribuyeron este daño a predadores normales y la
actividad de carroñeros. Sin embargo, ciertos segmentos de la población
lo adjudican a otras causas, como Ovnis o una gigantesca conspiración
gubernamental. Finalmente, ésa fue su conclusión:
que no hubo nunca información que justifique la creencia
de que los animales fueron intencionalmente mutilados por seres humanos.
Tras el cierre de la investigación del FBI, hubo centenares de
casos más en distintos puntos de Estados Unidos. Las descripciones
son parecidas y las explicaciones también. Las principales hipótesis
son:
- Los carroñeros. Rommel dio a conocer más tarde los detalles
de su teoría: los animales mueren por enfermedad, edad, el impacto
de rayos o la ingestión de plantas venenosas. Sus cuerpos son entonces
depredados por pájaros que se comen los tejidos blandos, como ojos
o genitales. La expansión post-mortem de gases internos puede abrir
agujeros en los tejidos, lo que daría lugar al extraño aspecto
de las heridas. No hay sangre porque se secó antes de que se descubra
el cadáver. Quienes refutan esta teoría sostienen que los
cortes están hechos con instrumentos quirúrgicos y que en
algunos casos exámenes de laboratorio mostraron la presencia de
sustancias químicas o de elementos que aplican calor. Además,
no se explicaría por qué los casos se repiten en ciertas
áreas en particular.
- La secta satánica: un grupo de investigadores en Nuevo México
concluyó que había grupos satánicos clandestinos
que sacaban los órganos para sus ritos, pero nunca hubo detenciones
en este sentido.
- La conspiración oficial: esta teoría se apoya en la idea
de que el FBI tapó las evidencias y en los supuestos
helicópteros no identificados.
- Los extraterrestres: es la más absurda de las hipótesis,
pero posiblemente la que más adeptos encuentra.
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Fuente Página 12
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